lunes, 22 de diciembre de 2014

Cambio de familia

Y sí, lo que jamás podría haberme imaginado desde España acaba de pasar; me cambio de familia. Y no es nada malo, para nada, es lo mejor para mí y para mi host family.

Llevaba ya mucho tiempo sintiendo que más bien me acogían por el dinero, porque no se preocupaban en hacer actividades conmigo o en tener comida en casa, recogerme de los sitios (porque aquí los buses se acaban muy pronto, muy muuuuuuuy pronto, a eso de las cinco y media/seis)... Estaban siempre ocupados y este no era el momento, para nada, de que tuvieran internacionales. Pero les he dejado claro que son gente muy agradable y que no me gustaría perder el contacto con ellos.

Lo peor fue el decidirme; ¿sí?, ¿no?, ¿cuándo? y sobre todo, ¿cómo? Tuve que insistir bastante para conseguirlo, pero cuando las pruebas eran evidentes, tardaron apenas dos días en trasladarme. Es muy difícil decirle adiós a una familia que ha estado contigo tres meses, aun no simpatizando mucho, pero al fin y al cabo habéis compartido momentos increíbles y clave, como son los primeros días de Canadá, de clase, de todo. He de decir que todo este tiempo ha sido increíble y que no lo cambiaría por nada del mundo, no soy ese tipo de persona que tras acabar una relación borra todas las fotos del móvil y trata de olvidar, porque si te gustó, no fue un error.

Ahora empieza otra etapa de mi vida en Canadá, empiezo de nuevo y con las mismas ganas que tenía al principio e inlcuso más. Es un comienzo con una gran base de amigos y gente a la que conozco que ahora sé más que nunca que están siempre disponibles para mí. Lo que me han ayudado en decidirme con el cambio no puede expresarse, las charlas durante horas, las llamadas a la oficina, los ánimos, los consejos, los "si necesitas un descanso, me llamas y voy a buscarte a donde sea", todo eso es lo que está marcando esta experiencia, positivamente.

Mi nueva host family está formada por una madre joven y de vez en cuando su novio, dos niños pequeños, un gato, una chica brasileña (Helena) a la que quiero como una hermana desde el principio prácticamente, y yo (y el gato). A mediados de enero ella vuelve a Brasil y dejaremos de compartir habitación, cosa que va a ser horrible para mí... En fin, todos son encantadores, habladores, activos y muy divertidos, que creo que son cualidades que van más conmigo, más que las de mi ex-host family. No llevo ni un día aquí y ya tenemos planes para tres cenas de Navidad, ir a esquiar y a la larga, ir de camping, y me encanta.

Aprovecho para deciros a los que estéis interesados en esta beca de la Fundación Amancio Ortega, que el plazo de inscripción empieza alrededor del siete de enero, y este año se ofertarán tanto 100 becas para estudiar en Canadá (tercer año), como el mismo número para Estados Unidos (primer año).

¡Mucha suerte para los siguientes concursantes!



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